Big Data es la expresión de moda. De repente parece que todo el mundo se ha dado cuenta de que internet es, en realidad, un inmenso repositorio de datos no siempre ordenados y, más aún, no siempre volcados intencionalmente. Un cúmulo infinito de mensajes y de acciones, pero también de huellas, a disposición de quien quiera (o pueda) leerlos, ordenarlos, utilizarlos. Más allá de la paranoia del Panoptikon universal, la pregunta (al menos una de ellas) es ¿por qué ahora?. Y la respuesta (o al menos una de ellas) es, en un blog como este, evidente: por la tecnología móvil. Por supuesto que la explotación de datos tiene una utilidad (o un potencial) inobjetable en el internet convencional. Pero, una vez más, son la ubicuidad y la omnipresencia (que han llegado antes a nuestras vidas por la movilidad que por el internet de las cosas) las que han potenciado -o al menos le han dado relumbrón- a ese descubrimiento del Mediterráneo que es el Big Data.

Gracias a las tecnologías y las comunicaciones móviles, el aporte de datos al gran caldero de la información es constante, continuo, coherente y ubicuo. Y gracias a esas mismas tecnologías, la disponibilidad situada (esto es, adaptada al contexto, a la situación) es igualmente constante, continua, coherente y ubicua. Pensemos por un momento en Google Glass. En los videos difundidos por Google se hace una celebración icónica del mundo como interfaz… ¿de qué?

Bueno, eso no importa. Lo que importa es la excitación que produce acercarse al mundo como interfaz para acceder a información, para hacer cosas sobre él (sobre el mundo) desde una interfaz que es él mismo. Ahora quizá tiene mas sentido que nunca la expresión baudrillardiana de la ‘pantalla total’. De hecho, el concepto mismo de transparencia requiere aquí ser revisitado… Puestos a ser conspiranoicos, en un giro muy al estilo de Brooker en Black Mirror, podríamos pensar en que Google Glass terminara en esto…

La sujeción del mundo a una interfaz a medida es un sueño, sin embargo, bastante antiguo. De hecho, la inflexión calderoniana del mundo como obra de arte total o de la vida como sueño (más allá  de la perversión baudrillardiana que perpetra Matrix o del bucle recursivo que explora la película Origen) forma parte de la misma especie. El mundo dentro del cine, el espejo (no necesariamente negro) que atraviesa Alicia o la ventana indiscreta desde la que escruta el personaje hitchcockiano son variaciones adaptadas a interfaces analógicas (la cámara, el cristal, la ventana…).

Pero al margen del sueño del mundo como interfaz, lo que sí ha ocurrido es que, por primera vez en la historia de la tecnología, la información no sólo es ambiental (flota en el contexto y se amolda a él, modificándolo, potenciándolo, matizándolo), sino que lo es en coherencia con nuestro perfil, con lo que somos y con lo que hacemos en ese contexto determinado.Y aquí reside la clave de su potencia: en la coherencia.

Si el mundo es la interfaz, lo que ocurre es una app.

 

El pasado 19 de abril participé en el workshop sobre comunicación móvil que organizó el grupo GRID de la Universidad de Vic (ver este post). En él plateé algunas reflexiones sobre el impacto de las comunicaciones móviles en las industrias culturales y el papel de los cuatro gigantes (Apple, Amazon, Google y Facebook) de la denominada ‘Era post-pc’ en esa dinámica. Un resumentelegráfico de las ideas planteadas se centraría en los siguientes guiones:

  • Lo ‘post-PC’ no significa la muerte del PC en beneficio de los dispositivos móviles. Como Carlos Scolari suele recordar, en un ecosistema las nuevas especies no vienen a suplantar a las existentes, sino a transformarlas y a transformarse con ellas. El concepto de era post-PC hace alusión a la importancia creciente de dispositivos pequeños, rápidos de funcionamiento (el arranque inmediato te diferencia), sincronizados y enfocados al consumo ubicuo.
  • De todas la variables a considerar sobre el impacto de los dispositivos móviles en la industria del contenido digital, sin duda el más relevante es el establecimiento de una relación unívoca entre dispositivo y usuario. ¿Por qué? Porque facilita la construcción de perfiles digitales de identidad y consumo que se convierten en la nueva moneda de cambio en el ecosistema digital: antes pagábamos contenidos con nuestra atención (publicidad convencional), ahora pagamos contenidos (y aplicaciones, y servicios) con datos sobre nosotros, nuestras preferencias, nuestros contactos…
  • Sobre la base de la movilidad, los cuatro gigantes han enfocado su modelo de negocio en un área crecientemente homogénea (pese a su muy diversa procedencia) de publicación, pago, comunicación, entretenimiento y publicidad sobre la base no tanto de un contenido atractivo, sino de lo que la gente hace con el contenido (compartirlo, enlazarlo, recomendarlo, transformarlo, integrarlo…)
  • El contenido ha cambiado: ya no basta para atraer y fidelizar, hay que poder hacer cosas con él. Ya no es la fase final del consumo, ahora hay una fase posterior (lo que hacemos con ese contenido y cómo lo integramos en nuestras redes sociales, actividades digitales, etc.). El contenido es el medio (para el disfrute de nuestras identidades y relaciones digiales).
  • El valor se desplaza del contenido a lo que hacemos con él; el lugar del contenido en la cadena de valor de las industrias culturales también cambia. Ya no basta con especializarse en la producción y la difusión para captar grandes audiencias indiscriminadas, ahora hay que especializarse en el data mining del comportamiento y perfiles de nuestros usuarios para conseguir información sobre ellos y sus gustos.
  • El horizonte es complicado (por no decir aterrador) para unas industrias culturales superadaptadas a la captación de audiencias indiscriminadas vía producción/distribución; apenas les queda un resquicio para convertir una posición de dependencia respecto de los cuatro gigantes en algo parecido a una negociación: su infreaestructura y su knowhow en cuanto a estrategias cross media.

Arriba tenéis un resumen visual de estas ideas en las diapositivas que presenté. También podéis descargaros el artículo en PDF donde la argumentación se desarrolla de manera más detallada. Que empiece el debate.