Hacía tiempo que no comentábamos casos de actualidad relevante en el horizonte del contenido móvil. No todo van a ser ponencias y sesudos artículos sobre el ecosistema móvil. Así que regresamos a cuestiones más livianas (pero no menos importantes) con Battlesquare: Risk for the Real World.

Battlesquare es una interesante experiencia en el siempre prometedor territorio de los videojuegos de geolocalización. La idea es tan sencilla como sugerente: utilizando como base Foursquare, los check-ins habilitan tropas en distintas zonas de tu ciudad o de tu barrio, reproduciendo en el espacio real (calles, lugares emblemáticos, zonas específicas) la lógica del juego de estrategia de sobremesa por antonomasia: Risk.

El principio es similar a aquellos juegos que utilizaban estructuras comerciales de información (como los códigos de barras de los productos del supermercado en el célebre ‘Barcode Battler‘) para una lógica de juego no prevista originalmente.  ¿Estamos quizá ante una forma específicamente digital de transmedia?  ¿Una en la que lo transversal no es el relato, sino la estructura de la acción? Transmedia o no (habrá que discutirlo con Carlos Scolari), el replanteamiento, la resignificación o la superposición de nuevos niveles de sentido (nuevos relatos) sobre una misma estructura actancial parece una estrategia recurrente para la innovación en formatos de contenido móvil. El uso del espacio físico y el movimiento como significantes late aquí como el gran desafío para operativizar la geolocalización en el universo del contenido. Con experiencias como Battlesquare vamos un poco más allá de la transposición de la típica búsqueda del tesoro al estilo geocatching.

 

La idea ha sido desarrollada por Raúl Riera y su equipo. Si queréis saber más y estáis por Madrid, el próximo 3 de diciembre presentan Battlesquare en Appcelerator.

Experiencia similares la desarrollan los artífices de ARIS, una plataforma abierta para la integración de geolocalización y realidad aumentada en edugaming. Aquí, la transposición metafórica entre espacio y tiempo es prácticamente inmediata, implementando, por ejemplo, aplicaciones que ilustran la evolución del Universo a lo largo de un paseo de 4 Km. Cuando descubrimos que en los tres o cuatro últimos pasos del recorrido se concentra la historia de la vida, uno toma conciencia del lugar que ocupamos y advierte que, en ocasiones, ‘somatizar’ las cantidades y proporciones puede ser una forma de aprendizaje innovadora.

Un terreno apasionante, sin duda, que nos depara sorpresas en el horizonte inmediato.