El Instituto de la Mujer ha publicado la memoria final del proyecto MOVILIZAD@S, dirigido por Inmaculada J. Martínez y desarrollado entre 2006 y 2009. Enmarcada en el territorio de los estudios sobre género y tecnología, la propuesta plantea un análisis del proceso de apropiación sociocultural de la tecnología móvil por las mujeres, su integración en prácticas de gestión de indentidad de género y su impacto en la consolidación o en la superación de estereotipos de género. Para ello se analiza la relación entre los discursos institucionales (aquellos procedentes de los actores productivos del sector y que suponen prácticas de instrucción de uso y de atribución de sentido sobre la tecnología) y los discursos no institucionales (percepciones de las usuarias) que integran −pero también modifican y reescriben− los guiones interpretativos marcados por los discursos institucionales.

Detrás del tono eufórico y optimista, el discurso institucional sobre las comunicaciones móviles presenta una clara orientación pedagógica: no sólo instruye acerca de los sentidos y usos, sino que recorta la identidad de una mujer tecnológicamente activa en cuya existencia –a tenor de su vinculación sistemática de la mujer a la esfera de los afectos- no cree. También promete una conciliación que niega no sólo porque adscribe a los hombres una predilección por el uso del móvil en el ámbito de la vida pública y a las mujeres en el ámbito de la vida privada, sino porque asigna a la tecnología un papel diferenciado: En el caso de los hombres el móvil jugaría un papel de ‘frontera’, permitiendo aislar la esfera pública de la vida privada. En el caso de las mujeres, el móvil ejerce de ‘conector’, superponiendo vida pública y privada y planteando complejidades añadidas a su gestión. Este último aspecto permite poner en duda el carácter asépticamente ‘liberador’ y de eficacia en la gestión de los roles sociales con que se suele adornar el discurso institucional.

Que la percepción de las usuarias refleje y secunde en buena medida los estereotipos de los grupos de influencia en el proceso de construcción social de la tecnología móvil constituye, para nosotros, un indicio de que el proceso de apropiación se halla todavía en una fase muy temprana, por lo que los usos de los actores excluidos de la lógica interna de la tecnología tienden a asimilarse a los patrones prescriptivos de los discursos institucionales. En consecuencia, la identidad de la mujer en relación a la tecnología móvil se halla estructuralmente mediada, asumiendo estas un papel subsidiario respecto de los hombres en el proceso de definición simbólica de la tecnología.

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